A propósito del cáncer de mama y de la sexualidad

 Blas Ramón Rodríguez  © 20150409

 
Las pacientes con problemas de sexualidad, nos infiere la conclusión del estudio, se sentían peor con su propia imagen corporal y creían que sus novios y maridos estaban más descontentos con su apariencia que aquellas enfermas que no notaron cambios en su actividad sexual. Y quienes sufrían síntomas vasomotores -sofocos y sudores nocturnos- como consecuencia del tratamiento -especialmente de los inhibidores de la aromatasa- tenían dos veces más posibilidades de ver mermada su sexualidad que el resto. Un efecto que, sin embargo, no se vio con la quimioterapia.
 
"Las mujeres que han sido tratadas de un cáncer de mama necesitan apoyo para mantener bien otros aspectos de su salud después de la enfermedad y, entre ellos, necesitan consultar sus problemas de sexualidad", explica Mary Panjari, del Programa de Salud de la Mujer del Hospital Alfred de Australia y autora de la investigación. "Las pacientes ahora reciben inhibidores de la aromatasa, la llamada terapia endocrina adyuvante, durante un largo periodo de tiempo para evitar recaídas por lo que los problemas de sexualidad entre estas mujeres pueden ser habituales".
 

EL CÁNCER NO SE ESCONDE, EL CÁNCER SE SUPERA

Una investigación, publicada en 'Journal of Sexual Medicine', analizó a 1.684 mujeres que sobrevivieron a un tumor mamario. Entre junio de 2004 y diciembre de 2006 (un estudio relativamente reciente que se puede transpolar a la situación actual) preguntaron a las participantes, que tenían menos de 70 años y no padecían ninguna otra enfermedad, cómo eran sus relaciones antes y después del cáncer.Los autores comprobaron que la mayoría de ellas (70%) presentaba falta de deseo sexual, baja autoestima, menos placer e, incluso, dolor durante el coito, debido a que la terapia reseca las mucosas.  

 

Sin embargo, esto trastornos de la función sexual no tenían que ver ni con la fase del tumor ni con el tipo de cirugía realizada para extirparlo (mastectomía -retirada de la mama- o lumpectomía -cirugía más conservadora que extrae los bultos pero no el pecho-), sino más bien con el conflicto psicológico y los trastornos emocionales causados por la vivencia de la enfermedad desde el mismos momento en el que conocieron el diagnóstico. Todas ellas afirmaron que disfrutaban del sexo antes de saber el diagnóstico de cáncer, por lo que el tumor y su tratamiento eran los responsables del deterioro de sus relaciones. La ansiedad, el estrés y la depresión prolongaban la falta de deseo y la pérdida de placer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ACTITUD ES UNA PEQUEÑA ENTIDAD QUE PUEDE CAMBIAR LA REALIDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La sexualidad ha sido un tema tabú durante muchos años. Por eso, es normal que para algunas parejas todavía no sea fácil hablar de sexo. No obstante, ser capaces de hablar con naturalidad y abiertamente del tema puede ayudar a mejorar la confianza de la pareja y a tener unas relaciones más satisfactorias.

  
En este sentido y siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española contra el Cáncer:

  1.  Si la sexualidad ha sido siempre para ti una parte importante de tu vida y de tu relación de pareja, es recomendable que procures reanudar las relaciones sexuales lo antes posible tras la cirugía. 
  2. Si eres mujer, las molestias ocasionadas por la sequedad vaginal pueden mejorar y desaparecer empleando lubricantes vaginales (no hormonales, las cremas con contenido hormonal deben ser pautadas por el médico) antes de cada relación (que podrás adquirir en farmacias y en hipermercados).
  3. Habla con tu pareja. Explícale cómo te encuentras, hazle saber que deseas iniciar de nuevo vuestra vida sexual, o bien infórmale de que, aunque deseas hacerlo, aún no te sientes preparado y necesitas un tiempo para recuperarte. 
  4. Quizás haya que buscar nuevas formas de proporcionar y recibir placer. Hazle saber qué necesitas: por ejemplo, dale ideas sobre cómo prefieres que te acaricie, o si lo que deseas en este momento es una sexualidad menos genital. Recuerda que independientemente de la fase de la enfermedad o el tratamiento que estés recibiendo, las caricias y los masajes entre la pareja siempre son posibles. La capacidad para sentir placer por el contacto siempre permanece. 
  5. Habla con tu pareja de sus preocupaciones y temores. Es posible que tu pareja se sienta insegura, que tenga miedo a hacerte daño o que no se atreva a acariciarte cerca de la cicatriz. En este caso, es importante que le ayudes a normalizar la situación y a superar ese miedo. A veces, algunas personas interpretan este miedo como que su pareja ya no la desea. Otras veces, ninguno de los dos toma la iniciativa porque creen que el otro no está preparado, aunque ambos desearían retomar las relaciones. Evita las malas interpretaciones y procura hablar abiertamente del tema.

 

Finalmente les animo a ver este cortometraje, dirigido por César Ríos Aguilar y producido por la Federación Española de Cáncer de Máma. 7 minutos para derribar grandes tabúes y estereotipos y estigmas sobre el cáncer de mama... (sinopsis): CARLA es una mujer que ha superado un cáncer de mama. Durante una cena especial con un grupo de amigos es inevitable que surjan temas de conversación cotidianos que ahora le afecten de diferente forma. Ella prefiere sobrellevar sus cambios psíquicos y físicos con discreción e intenta comportarse de igual forma a como era antes de la operación, pero algo inesperado ocurrirá esa noche que le hará "tomar cartas en el asunto"

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Blas Ramón Rodríguez. Psicolabor. VisaVis Psicólogos.