20170822

Vivir juntos, llevarse bien, no tener aparentemente grandes problemas, pero tener aparcada las relaciones sexuales, parece ser una situación en aumento entre las parejas que llevan ya algún tiempo juntas. Se considera que en una pareja puede existir un problema de falta de contacto íntimo cuando se produce, promedio, menos de un encuentro al mes, o diez al año.

 

El sexo es lo primero que se deja para “cuando se pueda” cuando la lista de quehaceres cotidianos es abultada. En muchas ocasiones esto no obedece a una decaída de la pasión o a la falta de excitación de uno hacia otro, sino a la creencia cultural conforme a la cual las relaciones sexuales pierden prioridad a medida que avanza la convivencia, como si tal correspondencia dependiera de baterías que se agotan con el tiempo. Hay quien achaca algunos conflictos maritales aludiendo a que al otro miembro de la pareja parece habérsele acabado las pilas. El estrés es un poderoso enemigo de la sexualidad.

 

 

El Horario del Amor

 

Amar con planificación tiene serios inconvenientes. Disponer del tiempo para el sexo como una entrada de agenda supone responder al compromiso de rellenar requerimientos y rutinas.

 

Establecer horarios para las relaciones sexuales acaba provocando que los encuentros acaben posponiéndose por semanas, e incluso por meses.

 

La consecuencia más lamentable de esto es la disminución del deseo y las ganas.

 

No es difícil entrar al nada selecto club de las parejas asexuadas. Cuando vivimos con la creencia de tener nuestra pareja “asegurada”, la tendencia es a la despreocupación. Las consecuencias que se derivan de esta actitud son demoledoras: la apatía, el aburrimiento, el desinterés, la infidelidad, las separaciones y los divorcios. Sin unas relaciones íntimas adecuadas a las necesidades de cada uno y divertidas no hay relación de pareja que se sostenga. Bueno sí, aquellas que hacen de la lástima amores eternos.

 

 

En toda relación el factor sexo tiene sus mejores momentos y sus horas bajas, como cualquier otro factor que interviene en la formulación de la ecuación “relaciones de pareja”. Existen casos en que la baja actividad sexual incide en problemas fisiológicos, como ocurre con la pérdida de autoestima en algunas mujeres, que empiezan a pensar que ya no son atractivas, o en el caso de los hombres en forma de inseguridades y ansiedad en torno a su respuesta sexual. Conforme a los datos del Institut Clínic de Sexologia de Barcelona, esta realidad tiene como fenómeno más común la eyaculación precoz y otros trastornos en los varones, y episodios más frecuentes de anorgasmia en mujeres. 

 

La falta de interés por el sexo que se produce en el seno de una pareja no suele afectar por igual a cada uno de ellos. Lo habitual es que uno se muestre más activa en su reclamo de actividad sexual que el otro miembro.  Esta es la fuente de conflicto más frecuente en este tipo de relaciones. Frustración, culpas, peleas, rabia contenida son emociones que acompañan a las convivencias con ausencia de sexo.

 

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Blas Ramón Rodríguez. Psicolabor. VisaVis Psicólogos.