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Hace un par o tres de años publiqué sobre las consecuencias psicológicas de los embarazos adolescentes. Algunas de las ideas las recuperé de un proyecto anterior de información para escolares, que realicé durante 2012 en diferentes centros educativos, para alumnos, padres y profesores, recogido un corto video subido a you tube.

 

 

Desde entonces las consultas que por una u otra vía me han hecho sobre este tema no han disminuido, casi que al contrario, lo cual es desolador.

 

 

Aunque existe información y esfuerzos educativos, en cuanto al conocimiento y utilidad de los métodos anticonceptivos y preventivos de riesgos de infecciones de transmisión sexual más efectivos,  aún a día de hoy no somos capaces de dar una explicación convincente de por qué no se utilizan. En relación al condón, las razones aludidas por los jóvenes son diversas y a veces variopintas.

 

Entre las razones y excusas aludidas destaca la vergüenza de proponer su uso, miedo a que se rompa y, una de las más comentadas, la interrupción de la excitación alcanzada. También la utilización de otros métodos, como el coitus interruptus (marcha atrás), una práctica de gran riesgo de la que alarma lo poco que conocen de ella. Detrás de algunas convicciones de control, de saberlo todo propias de la edad, se desarrolla una vulnerabilidad que complica los problemas de los jóvenes con su sexualidad.

 

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Recientemente y gracias a la revisión de diferentes estudios que entre 2013 y 2016 se han venido realizando sobre el uso del preservativo, sabemos que aquellos programas educativos e intervenciones terapéuticas que incluyen entre sus componentes la erotización del preservativo mejoran la posibilidad de que los adolescentes y jóvenes adultos utilicen con mayor frecuencia y de manera más óptima el condón en sus relaciones sexuales.

 

¿Cómo erotizar el preservativo?

 

La comprensión de la necesidad de utilización de los medios preventivos de riesgos de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, aumenta si, como en el caso del preservativo se inciden en los aspectos sexuales y sensoriales del mismo. Parece evidente que, cuando el medio preventivo se incorpora a la dinámica de la relación, introduciéndolo, por ejemplo, en los juegos eróticos como parte de éstos, eliminando así su componente de interrupción de la excitación,  las barreras psicológicas para su utilización se debilitan. De igual manera, potenciar los aspectos de la sensorialidad en la utilización del preservativo, utilizando condones de sabores, con estrías o extremadamente finos, también favorecen la decisión de utilización.

 

Es importante en este punto destacar que la responsabilidad sobre los métodos profilácticos no ha de recaer sobre un solo miembro de la pareja, sino que es cuestión de ambos. Por tanto, la erotización del preservativo también será una cuestión de todos los que participen en la relación sexual. Así que “la imaginación al poder”. Lo importante integrarlo como parte de la estimulación y la sensualidad.

 

 

 

Aprender a introducir el preservativo (masculino o femenino) o la sábana de látex como parte del juego y de las prácticas sexuales (en aquellas que lo requieran, evidentemente) no sólo ayudará a prevenir ITS’s o embarazos no deseados; sino que puede aumentar la excitación que produce su uso, entre otras razones, por la relajación de saberse protegido.

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Blas Ramón Rodríguez. Psicolabor. VisaVis Psicólogos.